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La radiación que se administra durante la radioterapia afecta a la función ovárica a todas las edades. El grado y la persistencia del daño dependen de la dosis y localización de la radiación, así como la edad de la paciente.

 

Por un lado, la irradiación del cerebro en tumores cerebrales puede alterar la función del eje hipotálamo-pituitario (responsable de la regulación hormonal), alterando la producción de hormonas que regulan el ciclo menstrual.

 

Por otro lado, la radiación localizada en el abdomen en cánceres del aparato reproductor femenino y cáncer colorrectal puede causar un fallo ovárico (descenso del número de folículos de los que dispone la paciente). Este efecto está relacionado con la edad de la paciente y la intensidad de la radiación, siendo las mujeres de edad más avanzada y las radiaciones de mayor intensidad las que presentan mayores efectos perjudiciales.

 

Las mujeres de edad avanzada tienen una menor reserva ovárica, por lo que tendrán menos posibilidades de conservar los ovocitos. Las mujeres más jóvenes, tienen una reserva ovárica mayor, de manera que aunque se sometan a un tratamiento de radioterapia, tienen más posibilidades de conservar ovocitos para un futuro embarazo.

 

La radiación también afecta a la funcionalidad del útero. Después del tratamiento con radioterapia el útero sufre cambios irreversibles en la musculatura, irrigación y puede presentar una insuficiencia endometrial resistente a hormonas. Esos efectos pueden causar infertilidad, abortos espontáneos y problemas en el desarrollo del feto en el útero.

Efectos de la radioterapia en la fertilidad femenina

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