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Sistema reproductor femenino

El sistema reproductor femenino es el encargado de llevar a cabo la función de reproducción. Está formado por órganos internos y externos. Nos centraremos en los órganos internos ya que son los involucrados en las diferentes estrategias de preservación de la fertilidad. Los órganos internos son los ovarios, las trompas de Falopio, el útero y la vagina.

 

Los ovarios están situados en el abdomen y son los encargados de la producción de gametos femeninos (óvulos o ovocitos) y hormonas que regulan el ciclo menstrual. El proceso de formación de los óvulos maduros se realiza en los folículos, unas cavidades que envuelven y nutren el óvulo hasta que madura.

 

Cuando el óvulo madura, sale del ovario y va a parar a las trompas de Falopio, unos conductos que permiten que el óvulo sea fecundado y llegue al útero. En el caso de que haya fecundación, el embrión se implantará y se desarrollará en el interior del útero.

Por último, la vagina es el canal que comunica con el exterior, por el cual entran los espermatozoides durante el coito y por el que sale el bebé en el momento del parto.

 

En el momento del nacimiento, los ovarios contienen todos los ovocitos de los que va disponer a lo largo de la vida (aproximadamente 1-2 millones). A partir de la primera menstruación cada mes crecen unos cuantos ovocitos pero sólo uno madura lo suficiente para liberarse del ovario y poder ser fecundado. Como consecuencia, se produce un descenso del número de ovocitos a lo largo del tiempo. A partir de los 35 años se produce una reducción de la reserva ovárica, que está asociada con un descenso de la calidad de los ovocitos, un aumento de la tasa de aneuploidía y una reducción de la fertilidad y la fecundidad.

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